Taitantos, con Nuria González – ser blogger y no morir en el intento.

En la vida de una persona, todo puede ser perfecto, hasta que deja de serlo. Un día eres una mujer divorciada, feliz con su hija, su blog y su novio, y de repente una pequeña palabrita con una ‘i griega’ lo echa todo a perder y te lleva al principio del fin. Ante este panorama, no queda otra mas que aventurarse en mundos que creías haber dejado atrás a tus veinte años y esperar lo mejor. Y meterte en cada berenjenal que provoque carcajada tras carcajada en el público que ha ido a verte.

Pues eso es básicamente lo que le sucede a Susana, y nos lo cuenta a través de Nuria González, que fiel a su estilo, nos obsequia con un personaje con fuerza y muy expresivo. Muchas veces no es tanto lo que dice, si no el cómo lo dice. Los tonos de voz, los gestos, hacen de un texto que tal vez no cuenta nada demasiado nuevo – aunque sí desde una perspectiva original – una muy buena comedia.

Nuria González es una bloguera de moda.

Nuria González es una bloguera de moda.

No quiero contar demasiado del argumento, pero si diré que me encanta el origen del conflicto. Las traiciones vienen a veces de donde menos te lo esperas. Por supuesto, me gustó el final. Las reflexiones, que una vez más, aunque no son nuevas – y de hecho son algo que todos y todas deberíamos aplicarnos y lo sabemos – son el perfecto colofón para la historia de descalabros que nos ha ido contando Susana, un personaje contradictorio, en conflicto contínuo con su yo interior frente al mundo exterior. Sabe en todo momento lo que debería hacer – el típico caso de saber aconsejar muy bien a los demás pero no a ti mismo – pero no hay manera: no encuentra el equilibrio. Se anula a sí misma una y otra vez buscando un lugar que no es el que le corresponde. Y es que hasta las mujeres fuertes e inteligentes, a veces pueden tener momentos – o etapas – de flaqueza.

¿No es un poco absurdo que nos pasemos toda la vida peleándonos contra el tiempo? Tratando de acelerarlo, frenarlo, adelantarlo, atrasarlo… Nuestros hijos queriendo llegar cuanto antes a los 20 años y  los descerebrados de sus  padres queriendo volver a tenerlos.

Puedes verla en el Teatro Lara, los viernes, sábados y domingos.